lunes, 4 de marzo de 2019

DOCTRINA; Clase 4; El Cristo Interno.


25-El Principio del Cristo-Interno.
En mi interior tengo un Maestro, este es mi Yo Superior, quien es Dios, extendido y manifestado, de forma individual en mí. Éste Maestro es mi propio Cristo-Interno, quien es el Salvador de mi Alma Inmortal. Jelkerá-Dios creó todas las cosas, a través del Verbo, y creó mi alma individual, a través de mi Cristo-Interno Individual. Jelkerá-Dios, a través de su Energía Espiritual, creó mi alma inmortal, con una chispa divina, que conecta mi alma inmortal, con el Ser Supremo. Esta Chispa Divina es el Ungido-Interno, el cual es Dios manifestado como Hijo de Dios, por dentro y por encima, de mi alma inmortal. Yo estoy dentro de Dios, y Dios está dentro de mí, y yo formo con Dios, un solo Ser de Luz, en unión eterna. Mi Ungido-Interno es el Salvador de mi Alma Inmortal. En esto ha demostrado Dios su amor para con nosotros, en que nos ha dado un Cristo-Interno de amor incondicional, para que nos acompañe, desde que emanamos de Dios, y hasta que nos absorbamos en él. Yo soy un alma inmortal, en unión eterna con Dios. Cristo en mí, es la Magna Presencia de Dios, en mí. Mi Cristo Interno, es mi Magna Presencia Yo Soy.
En mi interior tengo un Maestro, éste es mi Yo Superior, que es la Presencia de Dios en mí, manifestada como el Hijo de Dios. Mi Maestro Interno, es el intermediario supremo entre yo y Dios. Mi Maestro Interno, es mi Cristo-Interno Individual, que me ama con amor incondicional, sin importar en donde me encuentre. Mi Cristo-Interno, es la expresión del amor de Dios hacia mí. Y mi Cristo-Interno, es el Salvador de mi Alma.
No tengas a otros dioses fuera de tu Cristo-Interno, tu Cristo-Interno es y debe ser, tu único Dios. Cuando yo escucho a algunos individuos, decir que necesitan un maestro externo que los ayude a conectar con su maestro interno, en un punto, tienen razón, pues necesitamos la guía de devotos anteriores, para empezar a transitar el camino, ya sea con un libro, o con alguna persona. Pero una vez que el maestro externo, te dice que tienes un maestro interno, ya puedes concentrarte en tu maestro interno, y descartar al maestro externo. Al principio uno  lee varios libros de varias doctrinas, luego medita, piensa por sí mismo, y va encontrando su propia doctrina, y luego, por ensayo, error, y acierto, uno va afinando su propia doctrina, cosa que puede alargarse a lo largo de toda la vida, pues a veces, la elevación de la conciencia, exige cambiar toda la doctrina, varias veces, a lo largo de toda la vida, y uno sigue aprendiendo más cosas, hasta el último aliento de vida, y el maestro interior, nos va iluminando, a medida que elevamos nuestra conciencia. Las enseñanzas del maestro, son una aguja que sirve para sacar una espina, pero una vez sacada la espina, también hay que sacar la aguja. En un punto, en Cristo ya lo tenemos todo, y nada nos falta. Debemos ser discípulos de Cristo, y maestros de nosotros mismos. Cuando uno aprende lo básico, ya se convierte en maestro de sí mismo, y no tiene que andar atrás de ningún maestro externo, por más bueno que sea, pues si lo hace, o el maestro enseñó mal, o el discípulo aprendió mal. En un punto, el maestro externo, ya se convierte en un obstáculo, y hay que apartarlo, y que cada uno, siga su propio camino.
Los principios de la Doctrina Jelkeriana, son buenos, para alguno que otro individuo, pero no necesariamente para todos los individuos. Cada quien debe encontrar su propio camino. Hay muchas moradas en la casa del Padre Celestial, y la Doctrina Jelkeriana, es una de ellas, pero no es la única morada.
La salvación del alma es a través del Cristo-Interno, y deberíamos agradecer al Cristo-Interno, cada día. A continuación, doy la oración de conversión a la Doctrina Jelkeriana o Cristianismo Interno, que se hace una sola vez, y doy la oración de gratitud al Cristo-Interno, que puede hacerse, opcionalmente, cada día. Recuerde que la salvación no es por una oración, sino que es por la fe en Dios, y en su presencia dentro de uno mismo.
Oración de salvación a través del Cristo-Interno.
“En el Nombre del Padre-Madre-Mente, del Verbo, del Ungido-Interno, del Ángel del Señor, y del Espíritu Santo, Amén.
Amado Yahvéh-Dios, yo te confieso que soy un pecador, pero creyendo que mi Alma es Inmortal, desde el inicio y para siempre, en este acto, yo recibo tu benevolencia gratuita, y confieso, ahora, a tu Hijo, a mi Cristo-Interno Individual, como a mi Personal Salvador, como al Ser que me da la Salvación Completa y la Bendición Completa. Amado Yahvéh-Dios, yo concientizo tu presencia dentro y fuera de mí, y en el nombre de tu Hijo, el Cristo-Interno, mi alma está salvada para siempre.
Yo estoy en estado de Salvación, y yo estoy completo en mi interior.
La Rueda de Reencarnaciones ya terminó, y el destino de mi Alma es reunirse con Yahvéh-Dios, en el Cielo, para siempre.
Gracias  Dios, por tu Luz. Amén.
En el Nombre del Padre-Madre-Mente, del Verbo, del Ungido-Interno, del Ángel del Señor, y del Espíritu Santo, Amén.”    
Oración, de Agradecimiento al Cristo-Interno.
“Gracias te doy, Cristo-Interno, por hacer de mi ser, en el día de hoy, tu morada. Gracias Cristo-Interno, por darme la salvación completa, y la bendición completa. Y gracias, Cristo-Interno, por tu luz. Amén.”


1 comentario: