lunes, 4 de marzo de 2019

DOCTRINA; Clase 5; El Nombre.


26-El Principio del Nombre de Dios.
Si tú le preguntaras a Dios su nombre, él te contestaría:
“Yo Soy el que Yo Soy. Mi nombre es Yo Soy. También puedes llamarme, Jelkerá, que significa “El Ser, Dios, el Sol, el Uno, el Padre Luminoso”, así como con otros nombres divinos, como Yahvéh que significa “El Es, Él Fue, y Él Será, quien Hace Llegar a Ser”, y como Abraxas, que significa “Padre No Creado”. Yo Soy el Ser Supremo, la Mente Suprema, el Creador Supremo, y el Salvador Supremo. Yo Soy el Dios de todo y de todos. Yo estoy por dentro y por encima de todas las cosas. Yo Soy Amor que todo lo llena, y Verdad que todo lo supera. Yo soy El Ser inmanente y trascendente, quien está por dentro y por fuera, de cada cosa y de cada ser. Yo soy el Todo en Todos, y yo soy el Uno, del cual provienen todas las cosas por emanación, y al cual volverán todas las cosas en absorción. Yo soy la Fuente de todas las cosas, y todo el bien y todo el mal, se originan en mí, aunque en el fondo, yo soy el Bien Supremo. Yo Soy el Ser Original, y no hay ningún ser que esté a mi altura, ni hay otro ser antes de mí. Todos los seres vinieron a la existencia después de mí, por mi voluntad. Yo soy el mismo, en el pasado, en el presente, y en el futuro. Yo soy Omnipotente, Omnipresente, y Omnisciente. Yo soy El Uno, del cual provienen todas las cosas por emanación, y al cual volverán todas las cosas en absorción. Yo soy el único ser real, y todos los demás seres, sólo son un pensamiento, con ilusión de realidad, que ha sido, creado y sostenido, por mi voluntad, por mi mente y por mi palabra. Olvida las escrituras, y ven directamente a mí, que soy la fuente de toda vida y de toda luz. Yo debo ser adorado en mi unidad y en mi diversidad, en espíritu y en verdad. Mis devotos, sobre todo los santos y ángeles, también deben ser adorados, aunque por debajo de mí. Con la adoración que los hombres hacen a los muchos dioses, yo recibo alabanza, aunque sin la comprensión correcta, sus oraciones, para mí, no logran el mayor efecto. Yo soy el Único Dios, y mi gloria es intransferible. Y adorarme a mí, es un regalo que sólo recibe, quien yo elijo para que me adore. Los santos ángeles, giran a mi alrededor, repitiendo sus alabanzas a mí, eternamente, pues Yo Soy el que Yo Soy. Mi nombre es Yo Soy, desde siempre y para siempre.”
Alabado sea Dios, por los siglos de los siglos, amén.
En realidad, esto es mucho más importante que un nombre, con el propósito de diferenciarse de otros dioses, pues esto es el concepto del propio Jelkerá-Dios. Los nombres de Dios, los podemos ir cambiando, y los podemos ir sumando, pues Dios recibe nombre en acuerdo con sus atributos, y como tiene incontables atributos, entonces tiene incontables nombres, a lo cual hay que sumar los incontables idiomas que existen. Lo más importante no es el nombre, lo más importante es la idea. Y esta es la idea correcta, que corresponde con un elevado nivel de conciencia. Por supuesto, cada quien debe adorar a Dios, en acuerdo a su propio nivel de conciencia. Éste es Dios, según la Doctrina Jelkeriana.

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