lunes, 4 de marzo de 2019

DOCTRINA; CLASE 1.1; Corregida y Mejorada; Los Principios Mayores de la Doctrina Jelkeriana.


Los 22 Principios Mayores de la Doctrina Jelkeriana.
Breve Introducción a los Veintidós Principios Mayores.
Los Veintidós Principios Mayores, de la Doctrina Jelkeriana, son, a saber; El Todo, Mentalismo, Correspondencia, Vibración, Polaridad, Ritmo, Causa y Efecto, Generación, Evolución, Reencarnación, Retribución, Verdad del Bien, Salvación, Suprema Autoridad Individual, Libertad y Responsabilidad Individual, Invocación, Atracción y Repulsión, Oración de Fe, Santa Tríada, Credo Jelkeriano Sintético, Ley Espiritual, y Tres Planos de Existencia.
Vale hacer una clasificación de Los Veintidós Principios Mayores de la Doctrina Jelkeriana, para su mejor comprensión. Los Veintidós Principios Mayores, se clasifican en cinco grupos de principios, a saber; El Principio Único, Los Siete Principios Creadores,  Los Cinco Principios de la Evolución, Los Cinco Principios del Poder Espiritual, y Los Cuatro Principios del Conocimiento Confidencial.
El Principio Único, es el Principio del Todo, que se subdivide en 22 Principios Mayores, incluido el Principio del Todo, propiamente dicho, para poder entenderlo mejor.
Los Siete Principios Creadores son los Principios de; Mentalismo, Correspondencia, Vibración, Polaridad, Ritmo, Causa y Efecto, y Generación.
Los Cinco Principios de la Evolución de las Almas, son los Principios de; Evolución, Reencarnación, Retribución, Verdad del Bien, y Salvación.
Los Cinco Principios del Poder Espiritual, son los Principios de; Suprema Autoridad Individual, Libertad y Responsabilidad Individual, Invocación, Atracción y Repulsión, y Oración de Fe.
Y Los Cuatro Principios del Conocimiento Confidencial, son los Principios de; Santa Tríada, Credo Jelkeriano Sintético, Ley Espiritual, y Tres Planos de Existencia.
El Principio Único: El Principio del Todo.
1-El Principio de El Todo.
El Todo es la unidad de toda la realidad, y es la esencia de la existencia, y de la no existencia, del ser y del no ser, de lo real y de lo imaginario. El Todo existe, el Todo lo incluye a Todo, y el Todo, en su aspecto esencia, lo es Todo. El Todo incluye a lo Real y a lo Imaginario, al Todo y a la Nada, a la Existencia y a la No Existencia, al Ser y al No Ser, a lo Superior y a lo Inferior, a lo Bueno y a lo Malo, a lo Inmanifiesto y a lo Manifiesto, a lo Uno y a lo Múltiple, a lo No Dual, y a lo Dual, a lo Completo y a lo Fragmentario, y realmente, el Todo lo incluye a Todo.
El Todo existe, el todo lo incluye a todo, y el todo, en su aspecto esencia, lo es Todo. La parte elevada del Todo es Dios, y la parte baja del Todo es el Universo. Con muchos nombres se invoca al Uno, y yo le digo Jelkerá, que significa El Ser. Y Jelkerá, es el Dios de Todo y de Todos. Mi Dios es el Uno, Jelkerá-Dios, de quien provienen todas las cosas por emanación, y al cual volverán todas las cosas en absorción. Jelkerá-Dios, es el Creador Original. En el Principio Dios creó el Cielo y la Tierra. La Tierra estaba vacía y desierta, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Y Dios dijo, que sea hecha la Luz, y la Luz se hiso. Y luego Dios creó a todas las cosas y a todos los seres. Bendito sea Dios.
Los Siete Principios de la Creación: Mentalismo, Correspondencia, Vibración, Polaridad, Ritmo, Causa y Efecto, y Generación.   
2-El Principio de Mentalismo.
El Todo es Mente, el Universo es Mental. Dios es Mente, y el Universo es un pensamiento de Dios. El Pensamiento de Dios determina la realidad. Y el pensamiento de la criatura, sólo influencia a la realidad, pero no la determina. Lo que el individuo piensa, se le manifiesta. Dios creó al universo con su mente y con su palabra, uniendo su voluntad macho con su imaginación hembra. Dios dijo, “que sea hecha la Luz”, y la Luz se hizo.
3-El Principio de Correspondencia.
Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. Y todo surge de los milagros del Uno.
4-El Principio de Vibración.
Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra.
5-El Principio de Polaridad.
Todo es Dual. Todo tiene dos polos, todo su par de opuestos. Los semejantes y los antagónicos son lo mismo. Los opuestos son idénticos en naturaleza pero diferentes en grado. Los extremos se tocan. Todas las verdades son semi-verdades. Todas las paradojas pueden reconciliarse.
Lo positivo tiene algo de negativo, y lo negativo tiene algo de positivo. Lo positivo puede transformarse en negativo, y lo negativo puede transformarse en positivo. Lo múltiple es una expresión del Uno, y mora dentro de lo Uno, así como lo Uno mora dentro de lo múltiple. Todos los seres son expresiones del Ser, y moran dentro del Ser, así como el Ser mora dentro de cada ser. Hay polaridades que se atraen, y hay polaridades que se repelen. Hay polaridades que crean, hay polaridades que conservan, y hay polaridades que destruyen, pero todo forma parte de la Divinidad de Jelkerá, que es El Ser. 
6-El Principio de Ritmo.
Todo fluye y refluye, todo asciende y desciende. Todo se mueve como un péndulo. La medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la medida de su movimiento hacia la izquierda. El Ritmo es la Compensación.
Una cosa es Creada, luego es Conservada, y finalmente es Destruida, para luego volver a ser Creada, luego Conservada, y luego Destruida, y éste ciclo se repite eternamente. Todo viene de Dios, existe en Dios, y vuelve a Dios.
7-El Principio de Causa y Efecto.
Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa. Todo sucede de acuerdo a la Ley. El azar no es más que el nombre que se le da a una Ley no conocida. Hay muchos planos del Causa y Efecto, pero nada escapa a la Ley.
Todo lo que sucede, sucede por una causa, incluso las cosas que suceden por azar, en donde no se conoce la causa.
8-El Principio de Generación.
La Generación existe por doquier. Todo tiene sus principios Masculino y Femenino. La Generación se manifiesta en todos los Planos.
Todas las cosas son creadas por la unión de lo masculino y de lo femenino, sin importar como se manifiesten estos principios.
Los Cinco Principios de la Evolución del Alma: Evolución, Reencarnación, Retribución, Verdad del Bien, y Salvación.
9-El Principio de Evolución.
Jelkerá-Dios es el Creador, y el Universo está lleno de criaturas. Cada criatura, es una creación de Dios. Cada criatura es, en el fondo, una manifestación de Dios, aunque esté sumida en el pensamiento de que es una criatura. Sin embargo, así como el sueño tuvo un comienzo, también tendrá un final, y por lo tanto, todo lo que emanó de Dios, será luego absorbido por Dios. Al final, todas las criaturas despertaremos del sueño siendo Dios.
Dios creó al universo, por medio de la involución de una pequeña parte de su energía, donde ésta se transformó en criaturas de baja evolución. Allí, la creación fue rápida, como la caída a un precipicio. Pero la evolución de las criaturas, es lenta, como trepar una montaña. La evolución es de abajo hacia arriba, y no al revés. Todos los seres estamos sometidos a una evolución ascendente, por el poder de Dios.
Todo evoluciona, de abajo hacia arriba, y no al revés. Aunque a veces, las cosas parezcan atrasarse, todo avanza hacia adelante. El cambio es la única constante de la vida. Espiritualmente, todo avanza, aunque a veces, parezca retroceder.
10-El Principio de Reencarnación.
Toda criatura, tiene un alma inmortal, que emanó de Jelkerá-Dios, y que volverá a Jelkerá-Dios, en absorción. El proceso evolutivo del alma, empieza en un bajo nivel de conciencia, y luego, a través de muchas experiencias y de muchas reencarnaciones, el alma inmortal va elevando su conciencia.
El alma cambia de cuerpo, como el cuerpo cambia de ropa, y cuando un cuerpo se pone viejo, el alma pasa al mundo espiritual, que está más allá del mundo material, y descansa allí por un tiempo, hasta que reencarna. El alma nunca muere. El cuerpo muere, el alma desencarna. No hay muerte para los que creen en la vida eterna.
Existen básicamente, cinco niveles de conciencia, que son el nivel de conciencia mineral, el nivel de conciencia vegetal, el nivel de conciencia animal, el nivel de conciencia humano, y el nivel de conciencia angélico.
El alma evoluciona de un nivel de conciencia a otro, hasta que acepta la salvación por medio de la comprensión de que Jelkerá-Dios está dentro y fuera de cada ser, y que por lo tanto, Jelkerá-Dios está dentro y fuera de la propia alma. Cuando se llega por fe, a la aceptación de que Dios está dentro y fuera de uno mismo, el alma logra la liberación sobre la rueda de reencarnaciones. La salvación de Dios siempre está presente, pero ésta solo se hace efectiva al aceptarla. Y una vez salvo, siempre salvo.
Todo reencarna, de una forma u otra, y así, el alma inmortal de la criatura de Dios, va evolucionando y avanzando espiritualmente, hasta que un día, encuentra a Dios en su interior, y la rueda de reencarnaciones termina. Así, el alma condicionada se convierte en alma liberada, y alcanza la dicha eterna, con Dios y con sus santos ángeles.    
11-El Principio de Retribución.
Debemos aprender que lo constructivo es bueno, y que lo destructivo es malo, y la mejor forma de hacerlo, es por experiencia propia. A cada ser, se le devolverá, lo que le hiso a otros seres. Si el individuo hiso el bien, se le devolverá el bien, y si el individuo hiso el mal, se le devolverá el mal. Por eso, es sabio, tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.
Lo justo es que cada quien tenga lo que se merece, por sus acciones, pero también es justo, que cada quien tenga lo que necesita para su evolución espiritual. Dios regula todas las leyes con misericordia, porque tiene sabiduría.
Debemos tratar a los demás, como nos gustaría que nos traten a nosotros, y no debemos permitir que los demás nos traten de forma inadecuada, pues al hacerlo, nos haríamos copartícipes de su pecado. Dios quiere tener hijos buenos e inteligentes, y no unos tontos que se dejan maltratar.
El ser humano debe matar a otros seres, para poder vivir, y tiene derecho a ser agresivo, para defenderse de las agresiones. Hay que juzgar con juicio justo, y no según las apariencias, hay que juzgar en base a hechos, y no en base a lo que parece que sucedió. Hay que condenar lo condenable, y hay que beneficiar lo loable. Sin embargo, quien perdona, será perdonado. Aun así, Dios puede perdonar pecados, cuando se tiene fe en él. Deja de obrar el mal, y obra el bien, pide perdón a Dios, y serás perdonado. Sé lo más virtuoso que puedas, y evita lo más posible, al pecado. Dios está por encima de la Ley Espiritual, justamente porque Dios es la Fuente de la Ley Espiritual.
Las buenas obras producen una recompensa que será cobrada, y las malas obras producen un castigo que también será cobrado. El buen karma acumulado es bueno, y el mal karma acumulado es malo. Sin embargo el objetivo fundamental de la retribución, no es la retribución en sí, sino que es el aprendizaje.
Cada ser, recibe del universo, lo que le ha dado al universo, y todas las acciones tienen consecuencias. Se aprende por experiencia propia, y por eso, quien da el bien, recibirá el bien, y quien da el mal, recibirá el mal. Sin embargo, el objetivo de la ley de retribución, no es recompensar o castigar, sino que el objetivo de la Ley Espiritual, es enseñar.
12-El Principio de la Verdad del Bien.
Para Jelkerá-Dios, todo lo que él hiso, es bueno, incluyendo a la dualidad de bien y mal, que está en toda la creación. La verdad del bien, es que para Dios, en el fondo, todo es bueno.
Dios compensa su maldad finita, con su bondad infinita, y luego de que Dios hace pasar al alma por la rueda de reencarnaciones, Dios le concede al alma la dicha eterna, y la absorción final en Dios. Por eso, para Dios, en el fondo, todo lo que él hace es bueno, pues beneficia al alma en su evolución. El bien es la verdad, porque Dios es el Bien Supremo, y porque Dios es la Verdad, más allá, de este mundo de Ilusión.
Para Jelkerá-Dios, todo lo que él hiso, es bueno, incluyendo a la dualidad de bien y mal, que está en toda la creación. La verdad del bien, es que para Dios, en el fondo, todo es bueno. Dios nos ama, porque somos parte de su ser, aunque él privilegia nuestra evolución espiritual, por encima de nuestro bienestar material.   
13-El Principio de Salvación.
La salvación del alma sobre la rueda de reencarnaciones, y sobre el consecuente sufrimiento que eso provoca, a través de la enfermedad, la vejez, la muerte, el dolor físico, y los deseos insatisfechos, consiste en aceptar por fe, que Dios está dentro y fuera de uno mismo. La salvación es por la sola fe en el Dios Interior, sin necesidad de obras de bien, aunque obras de bien benefician la evolución del alma, y obras de mal ponen obstáculos a la evolución del alma. Del laberinto de causas y efectos, solo se escapa por arriba. La salvación es por la benevolencia gratuita de Dios, que llega al alma por la sola fe, sin necesidad de obras.
Sin embargo, también es verdad, que una persona de fe, si tiene la oportunidad de hacer obras de bien y de evitar obras de mal, lo hará, pues la fe verdadera, se expresa en obras de bien. En todo caso, Jelkerá-Dios, ve y valora el corazón, más allá de las obras concretas. Lo esencial es invisible a los ojos. La salvación de Dios siempre está presente, pero sólo se hace efectiva al aceptarla.
Todo resto de buen karma, el alma lo usará para ayudar en su glorificación divina, cuando llegue el momento. Y todo resto, de mal karma, será purificado por el fuego, con dolor y sufrimiento, o sin dolor ni sufrimiento, según sea la voluntad de Dios, en la etapa de purificación del alma, en el momento previo a la ascensión espiritual.
Obras de bien, benefician la evolución del alma, y obras de mal perjudican la evolución del alma. Además, se puede obtener el perdón de los pecados, por la fe en Dios, que está dentro y fuera, de uno mismo.
Sin embargo, Jelkerá-Dios ama al espíritu de la ley, y menosprecia la letra de la ley, y no todo el que diga que tiene fe, será salvo, sino que sólo será salvo, aquel que de verdad, tenga fe en su interior. Dios no es un principio mecánico que actúa sin pensar, sino que Dios es un ser inteligente. En Jelkerá-Dios, está el aspecto ser, que es inteligente, y el aspecto ley, que es una ley mecánica. Algunas cosas, Dios las hace pensando en que hacer, y otras cosas, Dios las hace casi sin pensar. Nadie puede engañar a Dios, aplicando la ley de manera mecánica. Por lo tanto, nadie que se aproveche de ser un alma liberada, para obrar el mal, contra sí mismo o contra otros, quedará sin castigo, y aunque será salva, si su fe fuese autentica, aun así, será castigada en el mundo espiritual, y Jelkerá-Dios, atrasará su liberación, y le imprimirá más sufrimiento. Como en todo, existen casos particulares, que Jelkerá-Dios sabe juzgar, con misericordia y con sabiduría, pero no hay que aprovecharse de ser salvo, para hacer el mal. La salvación del alma, y la liberación del espíritu, son cosas buenas, pero hay cosas peores que la perdición del alma. Una vez salvo siempre salvo, pero debemos obrar el bien, y no el mal. Somos salvos para ser libres, virtuosos, y buenos, y no para ser más esclavos del pecado, más viciosos, y más malvados, que antes de ser salvos. La voluntad de Jelkerá-Dios es la Vida, la Sabiduría, y el Bien, y nosotros debemos hacer lo posible para cumplirla. Somos almas espirituales en evolución, en unión eterna con Dios, y al servicio eterno de Dios, y cuanto antes lo aceptemos, será mejor para nosotros.
Todo está en Dios, Dios está en Todo, y en el fondo, Todo es Uno, y Todo es Dios. Dios es la Mente Original, y el Universo es un Pensamiento creado por Dios, dentro de la Mente de Dios. Dios es lo único real, y todo lo demás, es una ilusión, y aunque aparente ser real, no lo es. Sin embargo, como Dios es infinito, lo real y lo ilusorio, ambas cosas forman parte de su ser, y forman parte del camino de la vida. Quien acepta esto por fe, ya es un alma liberada, que está completamente salvada de la rueda de reencarnaciones, y todo esto es así, por la benevolencia gratuita de Dios.
Todo está en Dios, Dios está en todo, y en el fondo, todo es uno y todo es Dios. Dios es la Mente Original, y el Universo es un Pensamiento de Dios. A su vez, Dios y su energía, son uno, y hay que honrar ambos aspectos de Dios. Quien acepta esto por fe, ya es un alma salvada, pero será aún más libre, si se acepta a sí mismo, como un espíritu libre.
El Cristo-Interno es la Presencia de Dios dentro del alma individual, manifestado como el Hijo de Dios. El Cristo-Interno, es el Salvador del Alma.  El alma individual, se libera de la rueda de reencarnaciones, cuando acepta la salvación de su Cristo-Interno Individual, que es la Presencia del Hijo Primogénito de Dios, dentro de uno mismo.
Todos somos pecadores, pues como mínimo, nos vemos forzados a matar a otros seres vivos, vegetales o animales, para poder vivir, y si no lo hiciésemos, cometeríamos un pecado peor, que es matarnos a nosotros mismos por inanición. Por eso, de éste laberinto solo se puede salir por arriba, por la benevolencia gratuita de Jelkerá-Dios, que viene por la sola fe en el Ungido-Interno.    
La salvación del alma sobre la rueda de reencarnaciones, y sobre el consecuente sufrimiento que eso provoca, a través de la enfermedad, la vejez, la muerte, el dolor físico, y los deseos insatisfechos, consiste en aceptar por fe, que Dios está dentro y fuera de uno mismo. La salvación es por la sola fe en el Cristo-Interno, sin necesidad de obras de bien, aunque obras de bien benefician la evolución del alma, y obras de mal ponen obstáculos a la evolución del alma. Del laberinto de causas y efectos, solo se escapa por arriba. La salvación es por la benevolencia gratuita de Dios, que llega al alma por la sola fe en el Cristo-Interno, sin necesidad de obras. Y una vez salvo, siempre salvo.
Sin embargo, sin importar cuantas reencarnaciones pasen, todos los seres serán salvos en algún momento, pues lograrán la madurez necesaria para ser salvos, en este mundo, o en otro mundo. Por eso, para Jelkerá-Dios, todos los seres son salvos.
La bondad de Jelkerá-Dios es Infinita y Eterna, mientras que la maldad de Jelkerá-Dios, es Finita y Pasajera. Para Jelkerá-Dios, todo lo que él hace es bueno, aunque nuestra mente finita, no pueda entender del todo, a la mente infinita. No hay nada que sea tan bueno, que no tenga algo de malo, y no hay nada que sea tan malo, que no tenga algo de bueno. Jelkerá-Dios, es el que nos creó el problema, también es, el que nos creó la solución. La salvación en semilla, la tenemos ahora, por el amor del Cristo-Interno, y la salvación en fruto, la tendremos luego de que la semilla muera, cuando en nuestra alma inmortal, estemos en el Cielo, como árboles llenos de gloria, junto a Jelkerá-Dios, y a sus santos ángeles, en dicha eterna.
Jelkerá-Dios, ve y valora lo que está oculto en el corazón, y es posible que almas sin conciencia del Cristo-Interno, sean liberadas de la reencarnación, por la voluntad de Jelkerá-Dios. Jelkerá-Dios, hace lo que quiere, pues es el Ser Supremo, y sus designios, son misteriosos. Jelkerá-Dios, humilla a los soberbios, y enaltece a los humildes, quita a reyes de sus tronos, y saca ungidos de las piedras. Jelkerá-Dios, misericordia quiere, y no sacrificios. Jelkerá-Dios es amor, pero también es fuego consumidor. Jelkerá-Dios, complementa su virtud de misericordia, y su virtud de justicia, porque tiene la enorme virtud de sabiduría. La iniciación en la Conciencia de Cristo, es un renacer espiritual, pues el devoto renace de arriba, del Espíritu de Dios. El camino espiritual de la Conciencia de Cristo, es el mejor camino de salvación del alma, y el más rápido de liberación del espíritu, pero no es el único camino de salvación y liberación. Hay muchos caminos que llevan a la cima de una montaña, y no solo un camino. Cada quien debe encontrar su propio camino, y debe ser maestro de sí mismo. Finalmente, por la voluntad de Dios, todos los caminos conducen a Dios. Sin embargo, el Cristo-Interno Individual, es el mejor camino hacia Jelkerá-Dios.
En esto Jelkerá-Dios, ha demostrado su amor para con nosotros, en que nos ha dado un Cristo-Interno, de amor incondicional, para que nos acompañe, para toda la eternidad, sin importar en que plano de existencia nos encontremos. No tengas a otros dioses fuera de tu Cristo-Interno, tu Cristo-Interno, es y debe ser, tu único Dios. Alabanza a Jelkerá-Dios, y paz a todos los seres. Amén.               
Los Cinco Principios del Poder Espiritual: Suprema Autoridad Individual, Libertad y Responsabilidad Individual, Invocación, Atracción y Repulsión, y Oración de Fe.

14-El Principio de Suprema Autoridad Individual.
Así como Jelkerá-Dios es la Autoridad Suprema en todo el Universo, de la misma forma, cada individuo, es la Autoridad Suprema en su propio ser y mundo, pues cada individuo, tiene a Jelkerá-Dios en su interior. Sin embargo, el hombre propone, pero Dios dispone. Por más que el individuo tenga una esencia divina, y por más que el individuo, a nivel espiritual, tenga algo de autoridad, sólo Jelkerá es Dios. Jelkerá, da todas las cosas, y Jelkerá, quita todas las cosas, bendito sea el nombre de Jelkerá.
15-El Principio de Libertad y Responsabilidad Individual.
Por la Ley Espiritual, todo individuo es libre de hacer lo que quiera, y es responsable de todas sus acciones voluntarias. Todo individuo tiene libertad de elegir, qué camino tomar. En el tiempo eterno de Dios, si el alma elige el camino del bien, le irá bien, pero si elige el camino del mal, le irá mal. De Jelkerá-Dios proviene el bien y el mal, y él nos da a elegir, entre la senda del bien y la senda del mal, que él mismo pone ante nosotros. Sólo en el bien hay dicha eterna.
16-El Principio de Invocación.
Si Todo es Uno, entonces, en el fondo, cada uno de los seres, es el Dios Uno, y por lo tanto, cada uno de los seres, tiene una gran autoridad espiritual. Así como el Dios Uno es la máxima autoridad espiritual en su ser y en el universo, de la misma forma, cada individuo es la máxima autoridad espiritual, en su propio ser y mundo, aunque en grado menor al Dios Uno.
A nivel espiritual, lo bueno es verdadero, y por eso, lo que tú llamas, viene a ti, y lo que tú expulsas, se aleja de ti, y lo que tú pides, te es concedido, de alguna forma, en el tiempo eterno de Dios.
Además, lo que el individuo piensa, se le manifiesta, pues la mente influencia a la realidad. Por lo tanto; si llamas a algo, entonces lo atraes; si despides a algo, entonces, eso se retira; y si expulsas a algo, entonces a eso lo repeles.
La llamada obliga la respuesta, sin importar si la entidad espiritual que ha sido invocada, es real o imaginaria, pues al final, todas las entidades pueden ser reales, ya que la Ley Espiritual, puede enviar a la entidad requerida, o puede enviar a una entidad parecida a la requerida, que cumpla una función semejante.
A nivel espiritual, la voluntad de la mente del individuo, tiene poder, en su propio ser y mundo, y por eso, la llamada obliga la respuesta. El que pide, recibe, el que busca encuentra, y el que llama es respondido.  
En todo llamado, el invocante debe seguir el protocolo de invocación, que consiste en tres partes, que son primero el llamado respetuoso, segundo el pedido respetuoso, y tercero la despedida respetuosa y agradecida. Los espíritus, sean buenos o malos, siguen reglas, y si uno quiere ser protegido por la Ley Espiritual, debe seguir esas reglas.
El individuo que hace el llamado, recibe una respuesta, en acuerdo al nivel de conciencia que tenga, sin importar si la respuesta es verdadera o falsa, buena o mala. La Ley Espiritual solo permite respuestas en acuerdo al nivel de conciencia del que hace el llamado, y eso, para Dios, es bueno.
Y para que un llamado o una expulsión, dé el mayor resultado, debe ser hecha por la persona involucrada, pues por la voluntad de Dios, todo individuo tiene derecho a elegir, que hacer. La oración de fe, da más resultado si la hace el propio individuo que tiene la necesidad.
La llamada obliga la respuesta. El llamado obliga la venida. La despedida produce la retirada. La expulsión obliga la salida.
17-El Principio de Atracción y de Repulsión.
Lo semejante atrae a lo semejante. Lo diferente repele a lo diferente. Cuando el discípulo está preparado, el maestro llega.
18-El Principio de la Oración de Fe.
La oración a Dios sirve para alabar a Dios, pedir a Dios, y agradecer a Dios. La oración a Dios, hecha con fe en Dios, agrada a Dios. Sin embargo, en la oración de fe, hay que considerar la regla de la triple llave, que dice así;
Yo sugiero que practiques la Regla de la Triple Llave Maestra, que resuelve muchos problemas, no todos, lamentablemente, pero sí algunos, afortunadamente. La Triple Llave Maestra, consiste en Orar, Pensar, y Actuar. Ora a Dios con la fe de que te escucha, y que te cumplirá lo que le pides, si eso encaja con su desconocida voluntad, pero que en todo caso, él te ilumina por el solo hecho de elevar tu pensamiento a él, independientemente, de que te cumpla o de que no te cumpla. Piensa estratégicamente, que posición tienes en la vida, a qué posición quieres llegar, y que tienes que hacer para lograrlo. Y trabaja con paciencia y con insistencia, hasta lograr tus objetivos. Por este triple medio de orar pensar y actuar, lograrás algo, aunque no lograrás todo. Cuando puedas hacer una de las tres cosas, ya sea, orar, pensar, o actuar, has una, cuando puedas hacer dos cosas, has dos, y cuando puedas hacer las tres cosas, has las tres cosas. Cualquiera de las tres cosas, bien hechas, es mejor que nada. La Triple Llave Maestra no abre todas las puertas, pero puede abrir algunas, si esa es la santa voluntad de Dios.
Si oras al Padre, en el nombre del Hijo, entonces estás lleno del Espíritu Santo, y serás bendecido por Dios, aunque esa bendición es más espiritual que material. Pero primero, debes entender que en realidad, el Hijo es tu Ungido-Interno individual, quien es el verdadero salvador del alma. Por eso, un verdadero jelkeriano, es un verdadero cristiano interno, pues honra al Cristo-Interno, quien es el salvador del alma.   
Los Cuatro Principios del Conocimiento Confidencial: Santa Tríada, Credo Jelkeriano Sintético, Ley Espiritual, y Tres Planos de Existencia.   
19-El Principio de la Santa Tríada.
La primera creación de Dios, debe ser muy parecida a Dios, pues está muy cerca de él. A ésa primera creación de Dios, la llamo El Verbo. La palabra Verbo significa Palabra, Acción, Expresión, Pensamiento, y Razón.
Por ser muy parecido a Dios Padre-Madre-Mente, el Verbo debe encargarse de la función creadora, ya que Dios Padre-Madre-Mente, es el Creador Original, y por lo tanto, el Verbo debe ser un creador complementario.
Jelkerá-Dios, a través del Verbo, creó todas las cosas. Jelkerá-Dios, a través del Verbo, creó al Híper Universo. Luego, Jelkerá-Dios, a través del Verbo emanó al Espíritu Santo. Luego, Jelkerá-Dios, a través del Espíritu Santo, creó el Huevo Cósmico, del que luego surgiría nuestro universo. Luego, Jelkerá-Dios, a través del Verbo y del Espíritu Santo, emanó al Ángel del Señor. Luego, Jelkerá-Dios, mandó al Ángel del Señor, a meterse dentro del Huevo Cósmico, para romperlo desde adentro, y expandirlo, para crear al Universo. Luego, Jelkerá-Dios, a través del Verbo, del Espíritu Santo, y del Ángel del Señor, emanó al Ungido Interno de cada alma individual. Luego, Jelkerá-Dios, emanó a cada alma individual, a través del Verbo, del Espíritu Santo, del Ángel del Señor, y del Ungido-Interno Individual. Y cada alma individual, viene en su tiempo, puebla el Universo en su oleada de vida correspondiente, y evoluciona espiritualmente.
Creo en el Quinteto Divino, que se manifiesta como la Triada Interna y como la Santa Tríada Jelkeriana. La Triada Interna está formada por el Padre-Madre-Mente, el Verbo, y el Ungido-Interno. Y la Santa Tríada Jelkeriana, está formada por el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.
Jelkerá-Dios es el Padre-Madre-Mente, y es llamado el Padre. Cristo-Fanes es el Verbo, que también se manifiesta como el Ángel del Señor, y como el Ungido-Interno, y a Cristo-Fanes se le llama el Hijo. Y Madre Santa Sofía es el Espíritu Santo. El Padre Unge, el Hijo es el Ungido, y el Espíritu Santo es la Unción.
Creo en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, donde el Padre es Dios por completo, y el Hijo y el Espíritu Santo, son Dios parcialmente, pues en parte son criaturas de Dios, y en parte son manifestaciones de Dios. Creo en la Santa Tríada Jelkeriana.
El Ungido-Interno, es la presencia de Jelkerá-Dios, dentro y fuera, del alma inmortal, y el Ungido-Interno, es el Salvador del Alma. El Ungido-Interno, es también, la presencia del Hijo y del Espíritu Santo, dentro y fuera, del alma inmortal. Y cuando el individuo, acepta por fe, al Ungido-Interno, como al salvador del alma, entonces, el individuo es salvo, y una vez salvo, lo es para siempre. La salvación es por la sola fe en el Ungido-Interno, sin necesidad de obras de bien, aunque obras de bien, ayudan mucho, claro está. La salvación de Dios, es por la gracia, o benevolencia gratuita de Dios, a través de la fe en Cristo, que está dentro y fuera, de cada ser.
Alabado sea el Padre, que es Jelkerá-Dios, glorificado sea el Hijo, que es Cristo-Fanes, y bendito sea el Espíritu Santo, que es Santa Sofía. Alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Alabanza al Padre, como ha sido en un principio, ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
El Padre-Madre-Mente, emanó al Verbo, y a través del Verbo, emanó al Espíritu Santo, y a través del Espíritu Santo, emanó al Ángel del Señor, y a través del Ángel del Señor, emanó al Ungido-Interno Individual, de cada alma en evolución. Y a través de cada Ungido-Interno Individual, Jelkerá-Dios emanó a cada alma individual. Sin embargo, el Quinteto Divino, se manifiesta como la Santa Tríada, de, El Padre, Jelkerá-Dios, el Hijo, Cristo-Fanes, y el Espíritu Santo, la Madre Santa Sofía. Así como el Padre, que es el Padre-Madre-Mente, también se manifiesta como el Hijo y como el Espíritu Santo, de la misma forma, El Hijo, que es el Verbo, también se manifiesta como El Ángel del Señor, y como el Ungido-Interno.
20-El Principio del Credo Jelkeriano Sintético.
El Credo Jelkeriano puede resumirse en esto; “Jelkerá-Dios es amor que todo lo llena, y verdad que todo lo supera. Jelkerá-Dios, es el ser inmanente y trascendente. Jelkerá-Dios es Amor Inmanente, y Verdad Trascendente. Uno solo junto a Dios es lo bueno, y todo lo demás sobra. El Ungido-Interno, es el Salvador del Alma. Jelkerá es Dios, Fanes es el Cristo, y Sofía es el Espíritu Santo.”
¿Y cómo sabes que todo esto es verdad? Lo sé porque lo creo, lo creo porque lo imagino, lo imagino porque lo intuyo, y lo intuyo por la santa voluntad de Dios. Yo creo que la Doctrina Jelkeriana me fue inspirada por mi Cristo-Interno Individual, como revelación personal, aunque son todas ideas que surgen de mi interior, y lo admito. Pienso que hay un velo entre el mundo espiritual y el mundo material, y que en el plano físico, nadie tiene la verdad absoluta. Creo que sólo Dios tiene la verdad absoluta, y que en el mundo espiritual, tiene la verdad, aquel a quien Dios se la devele. Pienso que existen muchos niveles de conciencia, y que cada quien tiene la creencia que le corresponde en acuerdo a su nivel de conciencia. Mis creencias no obligan a nadie, pues mis creencias solo me obligan a mí. Sin embargo, aunque mi doctrina surge de una mezcla de religiones, yo no practico una mezcla de religiones. Yo practico un solo credo, que es la Religión Jelkeriana, y yo practico una sola doctrina, que es la Doctrina Jelkeriana. En mi opinión, un buen creyente debe regirse por la fe en Dios, el uso de la razón, y la práctica de la moral. Yo sugiero hacer esto dentro de la Doctrina Jelkeriana, para crecer cada vez más, en la Conciencia de Cristo.  
21-El Principio de la Ley Espiritual.
Jelkerá-Dios es la causa eficiente, la causa instrumental, y la causa material. Jelkerá-Dios es el alfarero, el torno, y la vasija. Jelkerá-Dios es el creador de la Ley Espiritual que rige al Universo. Jelkerá-Dios es el creador de la Energía Espiritual que compone al Universo. Y Jelkerá-Dios es el creador del Universo. Jelkerá-Dios es el Creador, es la Ley Espiritual, y es la Energía Espiritual. Jelkerá-Dios es la Mente Original. La Ley Espiritual es el modo de comportarse de Dios, y también es los mandatos de Dios para regir todas las cosas. Y el Pensamiento es la Energía Espiritual, que forma parte de la Mente Original. Una parte de la Ley Espiritual es increada y otra parte es creada. Una parte de la Energía Espiritual es increada, y otra parte es creada. Todas las cosas están en Dios, y Dios está en todas las cosas. Y en el fondo, Todo es Uno, y Todo es Dios.
Los principales maestros espirituales dan enseñanzas contradictorias entre sí, y usan argumentos razonables, para llegar a conclusiones contradictorias entre sí, y la gente no sabe en quien creer. ¿Cuál es la fuente confiable de conocimiento espiritual? La principal fuente de conocimiento espiritual, en este plano, no es, lo que diga un ángel, o lo que diga un maestro espiritual, o lo que diga un libro, o lo que diga la autoridad de un experto, o lo que diga la autoridad de un gobernante, o lo que Dios inspire, o lo que diga la tradición oral o escrita, o lo que diga un médium, o lo que diga la mayoría de personas, o lo que diga la razón con argumentos relativamente claros u oscuros, o lo que diga la experiencia percibida a través de los sentidos, o lo que diga la intuición sin saber realmente de donde viene ese conocimiento, aunque esas cosas pueden ser  tenidas en cuenta. La principal fuente de conocimiento espiritual, es y debe ser la experiencia personal. 
Existe un velo entre el mundo material y el mundo espiritual, y en cuestiones de fe, en éste plano de existencia, nadie tiene la verdad absoluta. Sin embargo, uno aprende el nivel de verdad que le corresponde, por su nivel evolutivo, y por su experiencia personal. Toda creencia, que te lleve a sentirte bien, y a obrar el bien, primero para ti mismo, y luego para los demás, es una buena creencia, y debes aferrarte a ella, de por vida, a menos que por tu elevación gradual de conciencia, encuentres algo aún mejor.
Uno aprende lo verdadero y lo útil, por ensayo, error, y acierto, y no hay mucho más que esto. Un buen devoto, que busca el bien, debe aferrarse a la fe en Dios, al uso de la razón, y la práctica de la moral, pues esto es lo bueno, y lo demás, es lo malo. Dios es el Creador de todas las cosas. La razón permite deducir una verdad, a partir de otras verdades. Lo bueno es lo constructivo, y lo malo es lo destructivo, aunque a veces, construir es malo, y destruir es bueno.    
22-El Principio de los Tres Planos de Existencia.
Existen tres planos de existencia, en la inmensa creación de Jelkerá-Dios. Un plano es un lugar en el espacio, pero también es un estado de la energía.
Jelkerá-Dios creo el mundo espiritual, y luego creó el mundo material. El mundo espiritual, está dividido en dos partes, que son el mundo espiritual superior, y el mundo espiritual inferior. Al mundo espiritual superior se le llama el plano solar. Y al mundo espiritual inferior se lo llama el plano astral. A su vez, al mundo material, se lo llama el plano físico.
En el plano físico, las almas condicionadas, encarnan para evolucionar espiritualmente. En el plano astral, las almas condicionadas y en estado desencarnado, descansan entre una encarnación y la otra. Y en el plano solar, están las almas liberadas, que gozan de la dicha eterna, junto a Jelkerá-Dios y a sus santos ángeles, que son almas liberadas de altísimo nivel evolutivo.
El plano solar es el cielo definitivo, donde las almas liberadas gozan de dicha eterna. El plano astral, a su vez, está dividido en dos partes, que son el plano astral superior, y el plano astral inferior. En el plano astral superior, están las almas condicionadas, en el cielo pasajero donde se goza de una dicha pasajera, entre una encarnación y la otra. En el plano astral inferior están las almas condicionadas, en el infierno pasajero, donde se sufre de un sufrimiento pasajero, entre una encarnación y la otra. En el plano astral, también hay una región intermedia, donde está el purgatorio, que es el lugar de purificación para las almas que están a punto de liberarse de la rueda de reencarnaciones, ascendiendo al plano solar. Y en el plano astral, en su región media, también existe un sub-plano, llamado el Mundo Mágico, que es donde viven criaturas fantásticas, de múltiples formas y tamaños, y es también allí, donde viven los espíritus elementales de la naturaleza, que  se encargan del cuidado de la naturaleza, pasando eventualmente, de su plano de existencia al nuestro. Jelkerá-Dios, eventualmente, toma espíritus en evolución, para que cumplan la tarea de espíritus elementales de la naturaleza, y a ellos se les llama duendes. Éstos cumplen, desde distintos niveles de conciencia, su función espiritual, por siglos, y luego, vuelven a evolucionar, como el resto de los espíritus, en la rueda de reencarnaciones.
En el plano físico, el alma condicionada reencarna de cuerpo en cuerpo, vida tras vida. En el plano astral, el alma condicionada, descansa entre una reencarnación y la siguiente. En el plano solar, las almas liberadas viven en dicha eterna, junto a Jelkerá-Dios y a sus santos ángeles.
Los planos de existencia, tienen distinto grado de frecuencia vibratoria, y por lo tanto, tienen distinto grado de densidad. El plano físico es muy denso, el plano astral es sutil, pero es menos sutil que el plano solar, y el plano solar es muy sutil. Los tres planos de existencia se inter-penetran. Es posible, para el alma inmaterial, pasar de un plano de existencia a otra, e incluso cambiar de forma y de nombre, y mientras más libre es el alma, más libertad tiene para hacer lo que desee.
Los Veintidós Principios Mayores, de la Doctrina Jelkeriana, son, a saber; El Todo, Mentalismo, Correspondencia, Vibración, Polaridad, Ritmo, Causa y Efecto, Generación, Evolución, Reencarnación, Retribución, Verdad del Bien, Salvación, Suprema Autoridad Individual, Libertad y Responsabilidad Individual, Invocación, Atracción y Repulsión, Oración de Fe, Santa Tríada, Credo Jelkeriano Sintético, Ley Espiritual, y Tres Planos de Existencia.
Quien comprenda y acepte por fe, los veintidós principios mayores de la Doctrina Jelkeriana, ya es un Maestro Iniciado en la Conciencia de Cristo, y puede deducir la verdad, a partir de su propio pensamiento, pues a través del Hijo, es decir, de su propio Cristo-Interno Individual, está conectado con el Padre, y está lleno del Espíritu Santo.

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