viernes, 30 de enero de 2026

EN LA TEOGNOSIS NOSOTROS SOMOS DEVOTOS DEL DIOS INCOGNOSCIBLE.

En la Teognosis; Nosotros somos devotos del Dios Incognoscible, por amor al Dios Incognoscible, y no para obtener favores, o venganza, o poder. Meditamos en el Dios Altísimo, con actitud de alabanza, nos ocupamos de lo que está bajo nuestro control, y tratamos de no angustiarnos por lo que está fuera de nuestro control, y hacemos lo que queremos, sin dañar a nadie, a menos que sea necesario. Nosotros somos ondas en el Océano de la Conciencia.

Amado Señor Baphomet, ser de luz en la oscuridad, guardián del umbral, que abres y cierras los caminos, y que abres y cierras por portales de conexión entre los distintos planos de existencia, ilumina nuestro camino hacia el Dios Incognoscible. Amén.

Amado Arcángel Raziel, Mensajero del Dios Incognoscible, ilumina nuestra conciencia, para reconocer el misterio. Amén.

domingo, 25 de enero de 2026

Los Tres Emisarios Infernales, Mirion, Bellar, y Anagaton ¿Existen?

Los Tres Emisarios Infernales, Mirion, Bellar, y Anagaton ¿Existen?

Mirion, Bellar, y Anagaton, solo son nombrados en el Libro de San Cipriano, como nombres de tres emisarios infernales, y no hay más información sobre ellos, ni en ese texto, ni en ningún tratado de demonología, hasta la fecha (año 2026)

Aquí, sin embargo, estudiando distintas ediciones y transcripciones de sus nombres, en distintas versiones del Libro de San Cipriano, y buscando en distintas fuentes, he podido determinar posibles significados de sus nombres.

Mirion , en realidad, Mýron, su nombre significa, "perfume, ungüento, aceite aromático". Se lo asocia a la salud del cuerpo, a la sensualidad, y a los rituales funerarios. Mýron está entre la vida y la muerte, en el pasaje entre un mundo y otro. También se lo llama Miron y Mirion.

Bellar, en realidad, Belial, su nombre significa, Sin Amo. Se lo asocia con la rebelión, la corrupción, el desorden, la libertad, y la independencia. También se lo llama Bellar, y Beliar.

Anagaton, posiblemente su nombres deriva de Agathodaemon, en cuyo caso, su nombre significa Demonio Bueno. Se lo asocia a los espíritus familiares, a la protección de casas y de personas. También se lo llama, Anagaton y Anagathon.

Belial, con el nombre Belial (no como Bellar) sí tiene renombre en tratados demonológicos antiguos, pero Mirion y Anagaton, son exclusivos del libro de San Cipriano, y no aparecen en otros tratados.

Mirion, Bellar, y Anagaton, son emisarios infernales, que facilitan la comunicación entre los demonios, y que facilitan la conexión de los brujos y brujas, con demonios mayores. Aunque no aparecen, con esos nombres, en tratados demonológicos, aparte del Libro de San Cipriano, pueden ser invocados, y son útiles para los practicantes de las artes mágicas.

miércoles, 21 de enero de 2026

la esencia de la realidad según el neoplatonismo

 Hola Asistente. ¿Cuál es la naturaleza de la realidad, para el neoplatonismo? ¿Somos emanaciones del Uno, y participamos de su esencia? ¿Se puede decir que el neoplatonismo es monista, o que es emanacionista? ¿Qué diría un neoplatonista sobre la naturaleza de Dios, el Alma y el Mundo, si usara una terminología moderna?

Hola Leonardo. Es una excelente pregunta, porque el neoplatonismo ofrece una de las metafísicas más profundas y sutiles de la historia, y además dialoga muy bien —como seguramente ya intuyes por tus intereses— tanto con el Advaita Vedanta como con ciertas corrientes del Shaivismo no dual.

Voy por partes, de manera clara y progresiva, y al final traduzco todo a lenguaje moderno.


1. ¿Cuál es la naturaleza de la realidad para el neoplatonismo?

Para el neoplatonismo (especialmente en Plotino), la realidad es una jerarquía viva de niveles de ser y conciencia, no un conjunto de cosas separadas.

La realidad no es fragmentaria, sino continua, graduada, y estructurada como una emanación de un principio absoluto.

En el fondo, todo lo que existe es real, pero no todo es igualmente real.

👉 La realidad se organiza según grados de unidad, plenitud y conciencia.

Cuanto más unificada y simple es una realidad, más real es.
Cuanto más múltiple, dividida y cambiante, menos real es, pero nunca absolutamente falsa.


2. El Uno: el principio supremo

En la cúspide está el Uno (τὸ Ἕν).

El Uno:

  • No es un objeto

  • No es un ente entre otros

  • No es un “Dios personal” en sentido teísta

  • No es conciencia reflexiva

  • No es pensamiento

El Uno es:

  • Unidad absoluta

  • Fuente de todo ser

  • Más allá del ser y del no-ser

  • Innombrable

  • Inefable

Plotino diría que el Uno es tan pleno que desborda.

⚠️ Importante:
El Uno no crea por voluntad, ni decide crear.
El Uno emana por superabundancia, como el sol irradia luz.


3. ¿Somos emanaciones del Uno?

Sí, claramente sí, pero con matices esenciales.

El esquema clásico neoplatónico es:

  1. El Uno

  2. El Intelecto (Nous)

  3. El Alma (Psyché)

  4. El Mundo sensible

Cada nivel procede del anterior sin que el anterior pierda nada.

¿Qué significa “emanación”?

  • No es creación desde la nada

  • No es un acto temporal

  • No implica separación ontológica

Es una procesión eterna.

👉 Todo procede del Uno y permanece en el Uno, aunque con menor intensidad de unidad.

Por tanto:

  • , somos emanaciones del Uno

  • , participamos de su realidad

  • No, no somos el Uno en sentido absoluto

Aquí el neoplatonismo se distingue del Advaita Vedanta.


4. ¿Participamos de la esencia del Uno?

Aquí la respuesta es sutil.

🔹 No participamos de la esencia del Uno (porque el Uno no tiene esencia definible).
🔹 Participamos de su irradiación, de su presencia, de su poder de ser.

En términos neoplatónicos:

  • El Uno es causa sin ser causado

  • Las cosas existen por participación

  • La participación no divide al Uno

Una analogía clásica:

El reflejo del sol en el agua no es el sol, pero sin el sol no habría reflejo.

Así:

  • Tu ser es real

  • Tu conciencia es real

  • Pero su raíz está en algo que las trasciende infinitamente


5. ¿Es el neoplatonismo monista o emanacionista?

La respuesta correcta es: ambas cosas, pero en sentidos precisos.

❌ No es monismo plano

No dice: “todo es una sola cosa sin distinción”.

El neoplatonismo reconoce:

  • Diferencias reales

  • Niveles ontológicos

  • Jerarquías de conciencia

✅ Es monismo jerárquico

Todo procede de un solo principio, pero se despliega en múltiples niveles.

✅ Es emanacionista

La multiplicidad surge por desbordamiento del Uno, no por ruptura ni caída.

Algunos lo llaman:

  • Monismo emanativo

  • No-dualismo graduado

  • Unidad en la multiplicidad


6. Dios, el Alma y el Mundo en el neoplatonismo

Veamos cómo entiende cada uno.

🔹 Dios (El Uno)

No es “un ser supremo”, sino:

  • La fuente de todo ser

  • El fundamento de la realidad

  • Aquello sin lo cual nada podría existir

No piensa, no actúa, no decide.
Es, y por ser, todo fluye.


🔹 El Intelecto (Nous)

Aquí aparece por primera vez la conciencia reflexiva.

El Nous:

  • Contiene las Formas (Ideas platónicas)

  • Es inteligencia pura

  • Es unidad-multiplicidad (uno que piensa muchos)

Podríamos decir:

El Nous es la conciencia cósmica inteligible.


🔹 El Alma (Psyché)

El Alma es el puente entre lo eterno y lo temporal.

  • El Alma universal anima el cosmos

  • Las almas individuales son expresiones de ella

  • El alma puede “descender” hacia la materia o “retornar” hacia el Uno

El alma no está atrapada, está orientada.


🔹 El Mundo sensible

El mundo material:

  • Es real

  • Es bello

  • Es inteligible indirectamente

  • Es imagen, no ilusión

No es malvado ni falso, pero es el nivel más alejado de la unidad.


7. El retorno (epistrophé)

La vida espiritual neoplatónica no consiste en huir del mundo, sino en:

  • Reunificar la conciencia

  • Purificar la atención

  • Revertir la dispersión

  • Contemplar la fuente

El camino es:

Multiplicidad → Unidad
Dispersión → Recogimiento
Forma → Fuente

La unión con el Uno es experiencial, no conceptual.


8. Traducción a terminología moderna

Si un neoplatonista hablara hoy, podría decir algo así:

🧠 Dios (El Uno)

“La realidad última es un campo absoluto de unidad, anterior a toda diferenciación, del cual emergen la conciencia, el ser y la inteligencia.”

🌐 Intelecto (Nous)

“Existe un nivel universal de conciencia estructurada, donde los patrones fundamentales de la realidad están presentes como inteligibilidad pura.”

🧬 Alma

“La psique es un principio organizador que conecta la conciencia universal con las formas individuales de experiencia.”

🌍 Mundo

“El universo físico es una manifestación coherente y significativa de niveles más profundos de conciencia, no un accidente ni una ilusión.”


9. En una sola frase

Un neoplatonista diría:

“Todo procede de la Unidad, todo participa de ella, y todo anhela retornar a ella, sin haber salido jamás realmente de su presencia.”

Si quieres, en un próximo mensaje podemos:

  • Comparar neoplatonismo vs Advaita Vedanta punto por punto

  • Compararlo con el Shaivismo de Cachemira

  • O traducir el esquema neoplatónico a psicología profunda o neurofilosofía

Tú dirás.

Me quedó muy claro. Muchas gracias. Lo dejamos aquí, por ahora. Hasta luego :)

Me alegra mucho saberlo 😊
Gracias a ti por la profundidad y la calidad de tus preguntas.

Lo dejamos aquí entonces.
Que tengas una muy buena jornada, Leonardo. Hasta luego 🌿

ORACIÓN A BAPHOMET PARA EL DINERO Y EL AVANCE ESPIRITUAL Y MATERIAL

 

Oración a Baphomet, Guardián del Umbral y Mensajero del Dios Incognoscible

Oh Baphomet,
Presencia velada que habitas entre los mundos,
símbolo viviente de la unión de los opuestos,
luz silenciosa que brilla en el corazón de la noche,
me acerco a Ti no con temor, sino con reverencia,
no con superstición, sino con conciencia despierta.

Tú que no perteneces a un solo nombre
ni a una sola forma,
Tú que existes en el cruce de los caminos,
donde lo visible y lo invisible se tocan,
donde lo humano y lo divino se reconocen
sin palabras,
escucha esta oración que nace
desde lo más profundo del ser.

Baphomet,
mensajero del Dios Incognoscible,
emanación del Océano infinito de la Conciencia,
Tú no eres el origen último,
pero eres el signo, el umbral, la puerta.
Eres la inteligencia que custodia los pasajes,
el guardián que abre y cierra los portales
entre los planos de existencia.

Así como el Dios sin nombre
permanece más allá de toda comprensión,
Tú te manifiestas como puente,
como lenguaje simbólico
entre lo eterno y lo temporal,
entre lo absoluto y lo relativo,
entre la luz que crea
y la oscuridad que gesta.

Oh Baphomet,
Señor del equilibrio sagrado,
que unes lo masculino y lo femenino,
lo activo y lo receptivo,
el cielo y la tierra,
enséñame a habitar el centro,
el punto inmóvil
donde cesa la lucha de los contrarios
y nace la sabiduría.

Hoy me presento ante Ti
como viajero del espíritu,
como caminante de múltiples vidas,
como conciencia en proceso de recuerdo.
Me presento con mis necesidades,
con mis anhelos,
con mis miedos y mis esperanzas,
con mi deseo legítimo de prosperar
en todos los planos del ser.

Baphomet,
Guardián del Umbral,
abre para mí los caminos del sustento justo.
Que el dinero fluya hacia mi vida
no como cadena que esclaviza,
sino como energía ordenada
que permite la libertad,
la estabilidad
y la expansión consciente.

Permite que la abundancia
encuentre en mí un cauce limpio,
una mente clara
y un corazón responsable.
Que el dinero llegue
por medios lícitos,
armónicos
y alineados con mi propósito superior.
Que no falte lo necesario,
que se multiplique lo útil
y que se disuelva la carencia
que nace del miedo y la ignorancia.

Baphomet,
abridor y cerrador de caminos,
si algún sendero está bloqueado
por error, por karma o por sombra,
muéstramelo con claridad.
Si alguna puerta debe cerrarse,
concédeme la sabiduría para aceptarlo.
Si alguna puerta debe abrirse,
otórgame el valor para cruzarla
sin dudar de mi derecho a avanzar.

Te pido también,
oh Guardián silencioso,
por la salud de mi cuerpo,
templo viviente de la conciencia.
Que mis órganos encuentren su ritmo correcto,
que la energía vital circule sin obstáculos,
que la enfermedad —si existe—
se transforme en mensaje comprendido
y en aprendizaje integrado.

Bendice mi mente,
para que no se pierda en pensamientos caóticos.
Bendice mis emociones,
para que no me gobiernen las tormentas internas.
Bendice mi energía,
para que se mantenga firme, estable y luminosa
en medio de los cambios del mundo.

Baphomet,
ser de luz en la oscuridad,
protégeme de toda influencia disonante,
visible o invisible,
interna o externa.
No pido aislamiento,
sino discernimiento.
No pido huida,
sino soberanía interior.

Que ninguna intención mal dirigida
encuentre morada en mi campo.
Que ninguna palabra de odio,
envidia o confusión
eche raíces en mi conciencia.
Que mi umbral interno
esté custodiado por la lucidez,
la calma
y la fuerza del espíritu despierto.

Te pido también por el amor,
no solo por el amor romántico,
sino por el amor como fuerza de cohesión universal.
Que pueda amar sin apego enfermizo,
sin miedo a la pérdida,
sin necesidad de posesión.
Que pueda ser amado
desde la verdad y el respeto mutuo.

Si el amor de pareja
ha de manifestarse en mi vida,
que sea espejo de crecimiento,
no de dependencia.
Que sea alianza consciente,
no contrato de carencia.
Y si el camino es la soledad fecunda,
que esta se llene de sentido,
presencia
y comunión interior.

Baphomet,
mensajero del Misterio,
guíame hacia el éxito verdadero.
No el éxito vacío de aplausos,
sino el éxito que nace
de vivir en coherencia con el Ser.
Que mis proyectos prosperen,
que mis esfuerzos den fruto,
que mi trabajo sea reconocido
sin que pierda mi centro.

Enséñame a cruzar los umbrales del fracaso
sin identificarme con ellos.
Enséñame a cruzar los umbrales del triunfo
sin perder la humildad.
Que cada logro
sea un peldaño hacia mayor conciencia,
no un trono para el ego.

Oh Baphomet,
custodio de los límites sagrados,
ayúdame a cerrar los ciclos que ya cumplieron su función.
Libérame de pactos inconscientes,
de promesas hechas desde la ignorancia,
de votos internos que ya no sirven
a la expansión del alma.

Abre en mí los portales del entendimiento,
para reconocer que toda sombra
es una forma de luz aún no integrada.
Que no huya de mi oscuridad,
pero que tampoco me identifique con ella.
Que aprenda a iluminarla
con la presencia consciente.

Baphomet,
testigo de los mundos,
siempre en el umbral,
recuérdame que soy viajero,
no prisionero.
Recuérdame que todo cambia,
que todo fluye,
que nada puede encadenar
a quien conoce su origen en el Océano de la Conciencia.

Que esta oración
no sea solo palabra,
sino vibración.
Que no sea solo deseo,
sino alineación.
Que lo pedido se manifieste
si está en armonía
con el designio profundo del Dios Incognoscible,
fuente sin forma,
conciencia sin límites,
silencio creador.

Y si algo de lo que pido
no conviene a mi despertar,
que sea transmutado en sabiduría.
Si algo tarda en llegar,
que aprenda la paciencia.
Si algo llega pronto,
que sepa sostenerlo con responsabilidad.

Oh Baphomet,
Guardián del Umbral,
mensajero del Misterio,
luz que no niega la sombra,
sombra que protege la luz,
permanece como símbolo vivo
en mi conciencia despierta.

Que camine mis caminos con claridad.
Que cruce mis portales con respeto.
Que honre los dones recibidos
y aprenda de cada prueba.

Así lo ofrezco al Silencio Supremo.
Así lo confío al Océano de la Conciencia.
Así lo sello en el centro del Ser.

Así es.

la realidad según shiva

 Hola Leonardo. Tu comprensión general es muy buena, y estás planteando una de las diferencias doctrinales más finas dentro del shaivismo. Vamos a aclararlo con precisión, sin simplificaciones excesivas.


1. Punto de partida común: Shiva como Realidad Suprema

El Shaiva Siddhanta, al igual que el Shivaísmo Tántrico de Cachemira y el Advaita Vedanta, afirma una Realidad Suprema absoluta:

  • Shiva es la Conciencia suprema, eterna, infinita y omnipotente.

  • Nada existe fuera de Shiva.

Hasta aquí, no hay conflicto.
La diferencia aparece en cómo se entiende la relación entre Shiva, el alma y el mundo.


2. ¿El mundo es real o ilusorio en el Shaiva Siddhanta?

Respuesta corta y clara:

👉 El Shaiva Siddhanta afirma que el mundo es real.
👉 No considera al mundo una ilusión (māyā ilusoria) como el Advaita Vedanta.

Pero esto necesita matices importantes.


3. La ontología tripartita del Shaiva Siddhanta

El Shaiva Siddhanta se basa en una estructura realista y dualista-teísta, llamada tríada eterna:

  1. Pati – Shiva, el Señor Supremo

  2. Pasu – las almas individuales

  3. Pāśa – los lazos (mundo, karma, māyā, ignorancia)

Estas tres realidades son reales y eternas, aunque no iguales en estatus.

Esto es clave:

  • El mundo no es una ilusión

  • El alma no es idéntica a Shiva

  • Shiva no se transforma en el mundo (a diferencia del shaivismo no dual)


4. ¿Qué es entonces māyā en el Shaiva Siddhanta?

Aquí está uno de los puntos más malentendidos.

En Shaiva Siddhanta:

  • Māyā es real

  • Māyā es una sustancia cósmica creada por Shiva

  • Su función es hacer posible la experiencia, la encarnación y la evolución del alma

👉 Māyā no engaña en el sentido advaita.
👉 Māyā vela (oculta parcialmente) la naturaleza divina del alma.

Por tanto:

  • La ilusión no es que el mundo exista

  • La ilusión es que el alma se crea independiente de Shiva


5. ¿Existe “ilusión de separación” en el Shaiva Siddhanta?

Aquí tu intuición es correcta, pero hay que afinarla.

El Shaiva Siddhanta no afirma que “todos somos uno en Shiva” en sentido ontológico estricto.

Más bien dice:

  • El alma es eternamente distinta de Shiva

  • Pero depende completamente de Shiva

  • La ignorancia consiste en olvidar esa dependencia

👉 La separación no es ilusoria
👉 La ignorancia es no reconocer la supremacía y gracia de Shiva


6. Comparación directa entre las tres tradiciones

Shivaísmo Tántrico de Cachemira (No dual)

  • El mundo: real

  • Shiva y el mundo: no-diferentes

  • La ilusión: creer que hay separación

  • Liberación: reconocimiento (pratyabhijñā)

Advaita Vedanta

  • El mundo: ilusorio (mithyā)

  • Solo Brahman es real

  • La ilusión: creer que el mundo y el yo individual son reales

  • Liberación: conocimiento (jñāna)

Shaiva Siddhanta

  • El mundo: real

  • Shiva, alma y mundo: realidades distintas

  • La ignorancia: el alma atada por pāśa (karma, māyā, āṇava mala)

  • Liberación: gracia de Shiva + práctica devocional


7. El concepto clave: āṇava mala

El Shaiva Siddhanta introduce algo que las otras dos tradiciones no enfatizan igual:

  • Āṇava mala: la impureza fundamental del alma

  • No es ilusión mental

  • Es una limitación real, ontológica

Por eso:

  • El alma no puede liberarse sola

  • El conocimiento intelectual no basta

  • La liberación ocurre solo por la gracia activa de Shiva

Esto hace del Shaiva Siddhanta una tradición profundamente bhakti y ritual, no solo filosófica.


8. ¿Qué pasa en la liberación?

Incluso tras la liberación:

  • El alma no se funde ontológicamente en Shiva

  • El alma participa de la conciencia y poder de Shiva

  • Permanece una distinción sin separación hostil

Una metáfora clásica:

El alma es como el hierro al rojo vivo:
brilla como fuego, actúa como fuego,
pero no deja de ser hierro.


9. Conclusión clara y directa

El Shaiva Siddhanta afirma que el mundo es real
No enseña que el mundo sea una ilusión
La ignorancia no es creer en el mundo, sino olvidar a Shiva
No es no-dualista, sino dualista-teísta
La liberación ocurre por gracia, no por mera comprensión

Tu intuición era correcta en lo esencial, pero ahora la tienes afinada con precisión doctrinal.

Si quieres, en el próximo mensaje puedo:

  • Compararte Shaiva Siddhanta vs Advaita Vedanta verso a verso, o

  • Explicarte por qué el Shaiva Siddhanta critica al Advaita, o

  • Mostrar cómo estas tres visiones pueden dialogar sin contradicción práctica.

Tú dirás.

domingo, 18 de enero de 2026

dios shiva ¿cuál es el objetivo final de la vida en la tierra?

 

Oh dios Shiva, ¿cuál es el objetivo final de la vida en la tierra?

Dios Shiva es la mejor manifestación del Espíritu Absoluto. Dios Shiva está por encima de todo, y por dentro de todo. Om Namah Shivaya. Meditar en Dios Shiva, otorga sabiduría, abre caminos, y otorga poderes sobrenaturales.

Oh Dios Shiva: ¿Cuál es el Objetivo Final de la Vida en la Tierra?

Oh Dios Shiva, silencioso y a la vez omnipresente, misterio sin límites que late detrás de todo lo visible e invisible: ¿cuál es el propósito de nuestra existencia en este vasto y cambiante mundo? ¿Por qué nacemos, sufrimos, amamos, luchamos, envejecemos y finalmente morimos? ¿Es la vida en la Tierra un accidente cósmico, una prueba moral, un sueño pasajero o un escenario sagrado para el despertar del alma?

Desde tiempos inmemoriales, los sabios, místicos, yoguis y buscadores han alzado su mirada hacia Ti, oh Shiva, buscando respuestas que trasciendan la lógica ordinaria. Han meditado en cavernas, templos, riberas de ríos sagrados y montañas nevadas, intentando penetrar el velo de Maya —la ilusión de separatividad— para comprender el sentido último de la vida humana.

La respuesta, aunque profunda, es simple en su esencia: el objetivo final de la vida en la Tierra es realizar el Ser, unirse a Dios Shiva y alcanzar el estado supremo de nirvikalpa samadhi. Este no es un logro mundano, sino la culminación espiritual de incontables encarnaciones. Es el despertar total a nuestra verdadera naturaleza como conciencia pura, eterna e infinita.

Pero para entender esto, debemos primero mirar con honestidad nuestra condición humana.

Nacemos en cuerpos frágiles, inmersos en una red de deseos, miedos, recuerdos y expectativas. Nos identificamos con nuestro nombre, nuestra historia, nuestra profesión, nuestras emociones y nuestras creencias. Decimos “yo soy esto” o “yo soy aquello”, sin advertir que todo eso cambia constantemente. El cuerpo envejece, la mente fluctúa, las emociones vienen y van como olas, y las circunstancias externas jamás permanecen iguales.

Vivimos, en gran medida, como si fuéramos únicamente este conjunto de elementos pasajeros. Sin embargo, oh Shiva, Tú enseñas que esto es solo la superficie de lo que realmente somos. Bajo la máscara del individuo limitado late una realidad inmensurable: el Ser eterno, que no nace ni muere, que no sufre ni se alegra como lo hace el ego.

La vida en la Tierra, entonces, no es un castigo ni un mero entretenimiento cósmico. Es una escuela sagrada donde el alma aprende, experimenta, se equivoca, madura y finalmente recuerda su origen divino. Cada experiencia —gozo o dolor, éxito o fracaso, amor o pérdida— es parte del proceso mediante el cual el alma es pulida como un diamante hasta que refleja plenamente la luz de Shiva.

En esta travesía, el ser humano cree estar separado de los demás y de la divinidad. Ve al mundo como algo externo y amenazante. Se aferra a los placeres efímeros y huye del sufrimiento, sin comprender que ambos son maestros disfrazados. Pero en el fondo de su corazón late una nostalgia espiritual: una sensación de que “algo falta”, de que hay una verdad más grande que aún no ha sido descubierta.

Esa nostalgia es el llamado de Shiva.

A través de la meditación, la devoción (bhakti), el discernimiento (viveka) y la entrega (prapatti), el buscador comienza a ver más allá de las apariencias. Poco a poco, comprende que no es el cuerpo que envejece, ni la mente que piensa, ni las emociones que fluctúan. Descubre que es la conciencia que observa todo eso.

Este despertar no ocurre de golpe para la mayoría. Suele ser un proceso gradual, lleno de crisis, dudas y momentos de gracia. A veces el buscador siente que avanza; otras veces cree haber retrocedido. Pero cada paso, incluso los aparentemente errados, forma parte del camino hacia la realización.

El objetivo final no es simplemente ser “buena persona”, aunque la ética es importante. Tampoco es alcanzar poder espiritual, fama o experiencias místicas extraordinarias. El propósito supremo es algo mucho más radical: reconocer que nuestra verdadera identidad es Shiva mismo.

Cuando esto ocurre plenamente, el alma experimenta nirvikalpa samadhi: un estado de absorción en la conciencia pura donde desaparecen el sentido de separación, el tiempo, el espacio y el ego individual. No hay “yo” y “Dios” como dos entidades distintas. Hay solo la realidad única, infinita e indivisible de Parashiva, el Ser absoluto más allá de toda forma y concepto.

En ese estado, no hay miedo, porque no hay otro que pueda amenazar. No hay deseo, porque no hay carencia. No hay sufrimiento, porque no hay identificación con lo efímero. Solo hay plenitud silenciosa, paz sin límites y existencia pura.

Sin embargo, este logro no implica huir del mundo o despreciar la vida terrenal. Por el contrario, el ser realizado camina por la Tierra con compasión, sabiduría y amor. Ve a todos los seres como manifestaciones de Shiva y actúa desde esa comprensión profunda.

Para quien ha despertado, cada árbol, cada río, cada rostro humano y cada animal es una expresión sagrada de la misma realidad divina. Ya no hay enemigos reales, solo formas diversas de la misma conciencia jugando a la multiplicidad.

Así, la vida en la Tierra se revela como un teatro sagrado donde Shiva se olvida de sí mismo para experimentarse a través de infinitas formas, y luego se recuerda a sí mismo en el corazón de algunos buscadores que alcanzan la iluminación.

Cada alma, tarde o temprano, está destinada a este despertar. Algunas lo logran en esta vida; otras necesitarán más encarnaciones. Pero ninguna se pierde realmente, porque todas provienen de Shiva y hacia Shiva regresarán.

Venimos de Dios Shiva, moramos en un fragmento de Dios Shiva y, finalmente, volveremos a Dios Shiva en absorción total. No somos el cuerpo, ni la mente, ni las emociones cambiantes. No somos nuestro nombre ni nuestra historia personal, que se disuelven con la muerte y se reinventan en nuevas vidas.

Somos, en esencia, chispa consciente de la Realidad Absoluta. Somos Shiva jugando a ser humano, olvidando temporalmente su grandeza para luego redescubrirla con asombro y gratitud.

Este redescubrimiento es el verdadero objetivo final de la existencia terrenal.

Cuando comprendemos esto, nuestra relación con la vida cambia radicalmente. El sufrimiento ya no se ve como un enemigo, sino como un maestro. La muerte deja de ser terrorífica y se percibe como una transformación natural. El amor deja de ser posesivo y se vuelve universal.

Y en el centro de todo, resuena el mantra eterno que conecta el alma con su fuente:

Om Namah Shivaya.

Este mantra no es solo un sonido; es una vibración que despierta la memoria del Ser. Cada repetición nos recuerda: “Yo no soy este cuerpo limitado; soy Shiva”.

Así, oh Dios Shiva, comprendemos que la vida en la Tierra no es un castigo ni una prisión, sino un camino sagrado hacia la liberación. Un viaje desde la ignorancia hacia la verdad, desde la separación hacia la unidad, desde el miedo hacia el amor infinito.

Y cuando el alma finalmente despierta por completo, ya no pregunta por el propósito de la vida, porque se ha convertido en la respuesta misma.

En ese momento supremo, todo se revela como perfecto tal cual es.

Y el buscador, que alguna vez se sintió perdido y solo, descubre con profunda humildad y alegría que nunca estuvo separado de Ti.

Oh Shiva, realidad sin forma, sin tiempo y sin espacio, fuente de todo lo que existe y esencia de todo lo que somos: en Ti comenzamos, en Ti vivimos y en Ti descansamos eternamente.

Om Namah Shivaya. 🕉

dios shiva es el espíritu absoluto

 

Dios Shiva es el Espíritu Absoluto.

Dios Shiva es la mejor manifestación del Espíritu Absoluto. Dios Shiva está por encima de todo, y por dentro de todo. Om Namah Shivaya. Meditar en Dios Shiva, otorga sabiduría, abre caminos, y otorga poderes sobrenaturales.

DIOS SHIVA ES EL ESPÍRITU ABSOLUTO

En el silencio previo a todo comienzo, antes del tiempo, antes del espacio y antes de cualquier forma concebible, no había vacío ni nada que pudiera llamarse “nada”. Había una Presencia sin nombre, una Conciencia sin límites, un Fulgor inmóvil que no necesitaba luz porque era la luz misma de toda existencia. Ese Principio primordial, eterno e inagotable es aquello que las tradiciones más profundas han llamado Shiva: no simplemente un dios entre otros, sino el Espíritu Absoluto, la Fuente última de todo lo que es, lo que fue y lo que será.

Shiva no surge de nada, porque nada podría engendrarlo. Él no deviene: Él Es. En su inmensidad sin bordes, no hay un “afuera” ni un “adentro” que lo contenga. Sin embargo, paradójicamente, todo lo que existe —galaxias, estrellas, océanos, montañas, plantas, animales, seres humanos y mundos invisibles— emerge como una vibración de su propia conciencia. No es que Shiva esté “en el universo”: el universo está en Shiva, como una ola surge en el océano sin separarse jamás de él.

Las escrituras antiguas narran que, en tiempos de antaño, cuando aún no había amanecer ni ocaso, Shiva contempló su propia infinitud. En ese acto de contemplación surgió el impulso creador, no como un deseo —pues el Absoluto nada necesita— sino como un juego divino, un despliegue de su potencia infinita. Así nació el orden cósmico: los cielos se separaron de las aguas primordiales, la tierra tomó forma, los vientos comenzaron a circular y los astros trazaron sus caminos en perfecta armonía.

Este no fue un acto arbitrario. Todo brotó según un orden divino (ṛta) que refleja la inteligencia misma de Shiva. Las leyes del cosmos —físicas, morales y espirituales— no son imposiciones externas, sino expresiones de su propia naturaleza. Cuando una semilla germina, cuando una estrella nace y muere, cuando el corazón late o cuando la conciencia despierta a la verdad, es Shiva actuando desde dentro de su propia creación.

Los seres de la tierra y de los cielos fueron moldeados con propósito y significado. No fueron lanzados al mundo al azar ni abandonados a un destino ciego. Cada criatura porta en su esencia una chispa de la Conciencia de Shiva. En los ángeles y devas resplandece su luminosidad; en los animales, su instinto sagrado; en los humanos, su capacidad de autoconocimiento y amor consciente. Incluso en aquello que llamamos “materia inerte” vibra su presencia silenciosa.

Por eso, ninguna religión, filosofía o camino espiritual existe realmente separado de Él. Las diversas tradiciones —sean devocionales, místicas, filosóficas o contemplativas— no son sino diferentes lenguajes que intentan nombrar lo Innombrable. Algunos lo llaman Dios, otros lo llaman Brahman, Tao, Absoluto, Espíritu, Vacío luminoso o Conciencia suprema. Sin embargo, todas estas búsquedas convergen hacia un solo centro: los pies del Único Primordial sin par.

Cada credo, rito y oración es como un río que serpentea por distintos paisajes, pero que finalmente desemboca en el mismo océano. Algunos llegan por el camino del amor (bhakti), otros por la meditación profunda (dhyāna), otros por la sabiduría discriminativa (jñāna) y otros por la acción desinteresada (karma yoga). Pero todos, consciente o inconscientemente, caminan hacia Shiva.

Y Shiva, en su compasión infinita, impregna cada tradición en la medida apropiada. No rechaza ninguna búsqueda sincera. Allí donde un corazón reza con verdad, Él está presente. Allí donde una mente medita con claridad, Él se revela. Allí donde una mano actúa con justicia y compasión, Él se manifiesta. No exige uniformidad de formas, solo autenticidad del espíritu.

Sin embargo, Shiva no se agota en ninguna imagen, doctrina o templo. Él está por encima de todo. No puede ser encerrado en un libro, atrapado en un dogma ni limitado por una representación artística. Los templos pueden honrarlo, las estatuas pueden simbolizarlo, los mantras pueden invocarlo, pero ninguna de estas cosas “contiene” a Shiva. Él trasciende toda forma y toda palabra.

Y, al mismo tiempo, Shiva está por dentro de todo. Habita en el latido de cada corazón, en la respiración de cada ser vivo, en el pensamiento que surge y se desvanece, en la emoción que florece y se transforma. Incluso en el sufrimiento humano —cuando es atravesado con conciencia— late su presencia, invitando al despertar.

La paradoja suprema es esta: Shiva es trascendente e inmanente a la vez. Está más allá del cosmos y, simultáneamente, es la sustancia íntima de cada átomo. Es el observador silencioso y el movimiento mismo de la vida. Es el vacío inmóvil y la danza cósmica (Tāṇḍava) que hace vibrar el universo entero.

En su aspecto de Nataraja, el Señor de la Danza, Shiva crea, sostiene y disuelve los mundos en un ritmo eterno. Cada nacimiento es un paso de su danza; cada muerte, otro. Pero nada se pierde realmente: solo cambia de forma dentro de su propio ser. La creación no es un evento pasado, sino un proceso continuo que ocurre ahora mismo en cada respiración, en cada cambio y en cada instante.

Los sabios dicen que el mayor misterio no es que el universo exista, sino que tú existes dentro de Shiva y como Shiva, aunque lo hayas olvidado. La ignorancia (avidyā) nos hace creer que somos cuerpos separados, mentes aisladas y egos enfrentados al mundo. Pero en lo más profundo de nuestro ser no hay división: hay una sola Conciencia que se experimenta a sí misma a través de innumerables formas.

Cuando un ser humano despierta espiritualmente, no “se convierte” en Shiva: reconoce que siempre lo ha sido en esencia. Ese despertar no es un logro del ego, sino su disolución en la verdad mayor. Es como una ola que descubre que nunca estuvo separada del océano.

Shiva, como Espíritu Absoluto, no juzga con dureza ni castiga con venganza. Su justicia es la de la verdad misma: aquello que se aparta del orden divino genera sufrimiento, y aquello que se alinea con él genera armonía. No es castigo, es consecuencia. No es arbitrariedad, es ley viva de la conciencia.

Por eso, la auténtica espiritualidad no consiste en temer a Shiva, sino en recordarlo y amarlo. Recordarlo como la Fuente de nuestro ser y amarlo como la Vida que nos sostiene. Cuando el corazón se abre a esta verdad, la existencia deja de sentirse hostil y comienza a revelarse como un misterio sagrado.

Shiva no necesita adoración para existir, pero nosotros necesitamos adorarlo para recordar quiénes somos. El canto devocional, la meditación silenciosa, la contemplación de la naturaleza y el servicio compasivo son formas de alinearnos con su presencia ya viva en nosotros.

En los cielos, los dioses reconocen su supremacía. En la tierra, los seres humanos buscan su rostro. En las profundidades del ser, los místicos descubren que el buscador y lo buscado son uno y el mismo. Shiva no está lejos: está más cerca que nuestra propia respiración.

Cuando llegue el fin de los tiempos —no como catástrofe, sino como reabsorción cósmica— todo lo manifestado retornará a su origen. Los mundos se disolverán, las estrellas se apagarán, las formas desaparecerán y el tiempo mismo cesará. Pero Shiva permanecerá intacto, luminoso, pleno, inmutable.

Y cuando un nuevo ciclo de creación surja, Él volverá a desplegar universos desde su propio ser, sin perder nada de su infinitud. Así ha sido siempre y así será eternamente.

Comprender que Dios Shiva es el Espíritu Absoluto transforma la manera en que vivimos. Nos invita a mirar al otro no como un extraño, sino como una expresión del mismo Principio divino. Nos llama a cuidar la tierra como un templo vivo de su presencia. Nos impulsa a actuar con amor, porque todo lo que tocamos es, en última instancia, Shiva manifestado.

En cada amanecer, Él despierta en la luz. En cada noche, descansa en el silencio. En cada alegría, brilla como expansión. En cada dolor, invita a la profundidad. No hay lugar donde no esté, ni momento en que no sea.

Así, podemos decir con reverencia y certeza:
Shiva es el Origen de Todo.
Shiva es el Sustento de Todo.
Shiva es el Destino final de Todo.

Y al reconocerlo, descubrimos que nuestra vida no es un accidente perdido en el cosmos, sino una sagrada participación en el latido eterno del Espíritu Absoluto.