Oración del Sábado de Aquelarre
En la noche profunda, bajo el manto de las estrellas,
cuando la Luna derrama su plata sobre los bosques antiguos,
nos reunimos alrededor del fuego sagrado,
allí donde danzan las sombras y susurran los vientos.
Salve, Akerbeltz, Macho Cabrío,
Señor del Aquelarre y guardián de los senderos ocultos.
Ante tu presencia encendemos la llama de la búsqueda,
la llama del misterio y de la libertad del espíritu.
Alrededor de las brasas eternas danzan brujos y brujas,
hijos e hijas de la noche,
mientras los árboles retorcidos elevan sus ramas
como antiguos testigos de los secretos del mundo.
Salve, Hécate, Reina de las Encrucijadas,
portadora de las llaves de los caminos invisibles.
Guíanos entre los velos de la existencia,
para que podamos caminar con sabiduría
entre la luz y la sombra.
Que los espíritus nocturnos se acerquen en paz.
Que los desencarnados encuentren reposo y memoria.
Que los elementales de la tierra, del aire,
del fuego y del agua bendigan esta reunión.
Que los ángeles custodios contemplen nuestras obras
con comprensión y discernimiento.
Que los demonios guardianes de los misterios profundos
nos enseñen prudencia, fortaleza y conocimiento.
Bajo la mirada de la Luna,
en compañía de la noche eterna,
honramos la naturaleza en todas sus formas:
los bosques, los ríos, las montañas,
los animales y las fuerzas invisibles
que sostienen el tejido del mundo.
Y a ti, Lucifer,
Portador de la Luz en la Oscuridad,
te saludamos como símbolo del conocimiento buscado,
de la pregunta que desafía la ignorancia,
de la llama que impulsa a comprender.
Que tu luz ilumine nuestras mentes,
sin cegarnos con orgullo.
Que tu fuego fortalezca nuestra voluntad,
sin apartarnos de la compasión.
Que tu inspiración nos recuerde
el valor de aprender, de observar,
de amar la naturaleza y sus maravillas.
Que el fuego del aquelarre purifique nuestros temores.
Que la Luna aclare nuestros pensamientos.
Que la noche fortalezca nuestra imaginación.
Que la tierra sostenga nuestros pasos.
Benditos sean los senderos ocultos,
benditos los misterios que ennoblecen el espíritu,
bendita la búsqueda sincera de la verdad.
Así danzamos alrededor de la llama.
Así honramos la noche y sus secretos.
Así celebramos la naturaleza,
el conocimiento y la libertad interior.
Que así sea.
Que así permanezca.
Y que la llama nunca se extinga.
Amén.